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La mayor protección ante el enfado

Sobre la autora

Melisa Biondi Vázquez (Tenzin Phurdrön), nacida en Buenos Aires, Argentina, es Psicóloga Clínica con Posgrado en Psicología Transpersonal. Reside en India desde 2015, donde se dedica al estudio de la Psicología y la Filosofía Budistas en la Tradición Tibetana.
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«La paciencia es el mayor adorno de los poderosos,
La mayor fortaleza para aquellos que practican el ascetismo,
Y un arrollo de agua en el incendio de la malicia»

Arya Sura

A modo personal, cuando respiro profundamente un par de veces y me recuerdo gentil y firmemente los beneficios de la paciencia y las falencias de enfadarme, encuentro uno de los métodos más eficaces para restaurar la calma en mi mente. Asimismo, si me encuentro muy perturbada, tomar cierta distancia del objeto de enfado —física y mental— también contribuye en que pueda recobrar la serenidad. Esto puede implicar, por ejemplo, moverme temporalmente de ambiente y dirigir la atención de mi mente hacia un objeto positivo, salir a caminar, recordarme versos inspiradores para el cultivo del amor, la compasión y la paciencia, o escuchar una composición musical que infunda ánimo y energía. Luego, cuando la mente recupera la quietud, el panorama de la situación es percibido con otro color, y una encuentra mayor claridad para hablar o actuar con la otra persona, de ser necesario.

Estas herramientas de autocuidado y cuidado de los demás me asisten en la prevención de que la rabia me incinere. De igual manera, me protegen del sufrimiento añadido que surge cuando el remordimiento se apodera de mí, debido a los daños ocasionados a los demás y a mí misma, cuando la ira toma control de mi mente.

«Cuando reduzcas la fuerza del enojo en ti mismo,
verás que habrá paz»

Su Santidad el Dalai Lama

Basta con observar nuestra propia experiencia para recordar todas las instancias en las que nos encontramos con infortunios, que alguien nos ha criticado, que los planes no resultaron como lo anticipado, para darnos cuenta de que las respuestas automáticas habituales de la rabia, la indignación, la frustración y cualquier otro derivado de la familia del enojo ཁོང་ཁྲོ་ (Tib. khong dro), debilitan nuestra mente-corazón.

Mantener la calma frente a la adversidad es, definitivamente, toda una proeza.

Sin embargo, como toda habilidad emocional, la paciencia puede desarrollarse  cambiando nuestra actitud hacia los problemas y nuestra percepción sobre ellos, nosotros mismos y los demás. Con suficiente práctica y tiempo, es posible que lleguemos a permanecer serenos en medio de las tormentas.

El primer paso en el proceso de desarrollo de la paciencia es reconocer cuánto daño nos hace (a nosotros mismos y a los demás) la tendencia a responder a los desafíos, ya sean internos o externos, con un agitación y enojo desbocado.

Un poderoso ejercicio introspectivo consiste en enumerar todas las desventajas de ceder ante esta tendencia emocional en nuestra propia vida. De esta forma, utilizamos nuestra inteligencia humana para sobreponernos a nuestro sufrimiento, y como lo proclamaba Buda, un día llegaremos a ser nuestro propio protector y maestro.

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Desventajas del enojo

Permanecer atrapados en el abismo de la aflicción que provoca el enojo o la ira pueden acarrear graves consecuencias para nuestra salud, perturbar nuestro descanso, obscurecer nuestra mente, distanciarnos de nuestros semejantes y deformar nuestro semblante. Es palpable cuánto daño causa en nuestras relaciones: corroe la armonía en nuestros lazos familiares y amistades, y tiene una influencia a gran escala en los conflictos locales, nacionales y mundiales.

En este contexto, es importante tener en cuenta que, en el marco de la Ciencia Budista de la Mente, el enojo es una aflicción que implica la superposición de cualidades negativas en su objeto considerándolo desagradable por su propia naturaleza —una fabricación conceptual de la ignorancia que percibe la realidad de los fenómenos de forma errónea— y el deseo resultante de hacerle daño.

Al reflexionar con sinceridad sobre nuestra propia experiencia, podremos notar cómo esta aflicción nos ciega en muchas ocasiones, llevándonos a crear una imagen mental distorsionada de la otra persona, incluso de aquellos a quienes normalmente consideramos queridos y encantadores.

Por este motivo, contar con espacios cuidados en los que podamos elaborar esta clase de reflexiones resulta vital para poder entrenar nuestras habilidades emocionales, comprometiéndonos genuinamente con nuestro proceso gradual de transformación de la mente. Si este es tu caso, podés conocer más acerca de las sesiones de psicoterapia que comparto para acompañar estos procesos.

Que sea un tiempo de cultivo amoroso para todos.

Abrazo cálido desde Dharamsala 🤍

Si deseas cultivar esta práctica en su propia vida, tienes a disposición el material de descarga gratuita de la paciencia.

Deseo que tanto esta reflexión personal como la frase que acompaña te sean de beneficio. Un abrazo amoroso, allí adonde estés 🤍

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